Las novelas y películas del futuro: los folletos de los Testigos de Jehová

de Iván Albarracín



   Todo el mundo alguna vez o más de una vez, ha ojeado uno de esos folletos que los testigos de Jehová van repartiendo a los pobres desgraciados que se cruzan en su camino. Si os fijáis bien, en esa estupidez publicitaria vemos un paraíso poblado de gente de todas las razas, sexos y edades. Parece que hayan sido diseñados por los intelectuales de lo políticamente correcto. Si hombre, todos aquellos que se ofenden a la mínima si en una novela, película, serie o canción no aparece un chico de color, chino, coreano o mongol (de Mongolia). Esos que la lían en las redes sociales a la mínima que alguien les hace un poco de caso. Son como el cuñado facha, pero del otro lado (o eso creen ellos, pobres).

   Si aparece una chica haciendo de tonta (da igual que ese personaje sea así, como todo el mundo sabe TODAS las mujeres tienen la capacidad craneal de Einstein porque en la vida real no existen las mujeres tontas), ellos piensan (es un decir eso que piensen) que el autor es misógino. Los mejores son aquellos que hablan de “obras micromachistas” (lo he oído, como si fueran los famosos micromachines). La asociación de feministas de Wisconsin se enfadará, seguro.

   Si el villano de la función es homosexual, el creador es homófobo y la sociedad de gais y lesbianas se puede ofender.

   Si aparece un negro traficante de drogas, la película o novela es clasista racista (aunque el personaje en cuestión sea un personaje real) y la asociación de gente afroamericana pondrá el grito en el cielo.

   Si aparece un enano albino con micropene y adorador de Satán, el colectivo de enanos albinos simpatizantes de Lucifer, impedirá que la obra se estrene por la imagen distorsionada de los miembros viriles albinos.

   Y así hasta el infinito…(el colectivo de simpatizantes del infinito me han demandado por esta última frase y la excesiva burla del concepto infinito).

   Es por esa razón, que, a día de hoy, donde la gente monta tanto escándalo por gilipolleces (y muy poco cuando recortan su sanidad o su educación), las obras del futuro serán aquellas donde todo el mundo sea variado, diverso, multicultural y políticamente correcto. Los dientes blancos y la sonrisa tolerante, microbiológica y grijander more now. La ostia, vamos…

   A veces pienso que muchos culturetas no entienden el valor de la palabra cultura. Nadie habla de defender el Mein Kampf o barbaridades por el estilo. Pero de ahí a contribuir que el arte como tal tiene que estar sujeto a lo políticamente correcto porque puede ofender a alguien... ¿Te ofende? Pues te jodes y cambias de canal o dejas de leer el libro o la peli. 

   Cultura puede ser desde una canción ¿Hoy tendría huevos Loquillo a sacar “La mataré”? No porque se le tirarían encima como hienas. Si a día de hoy, los autores del pasado hubieran publicado sus obras lo hubieran tenido crudo. No existiría Bukowski o Nabokov y su Lolita. Tampoco Philip Marlowe por ser considerado machista. Vamos, como los papeles de los Testigos de Jehová. Todo el mundo feliz, variado, sin ofender a nadie. El mundo cultural será el paraíso de Dios en la Tierra. Todo perfecto sin ofensas de ningún tipo y al final todos hermanados. Será una MIERDA del tamaño de un piano, pero nadie se habrá ofendido…

   Voy a hacerme testigo de Jehová, ahora vuelvo…